PROEMIO
Es una historia conocida:
En cierta ocasión, Lord Bayron invitó a pasar unos días en su mansión a su amigo Polidori y a un matrimonio, los Shelley. Él, tenido por un poeta talentoso, ella, por encantadora mujer y muy inteligente. Cuenta la leyenda (que tal vez no anda muy alejada de la realidad), que Byron propuso, medio en serio medio en broma, a sus amigos, ir componiendo en esos días un relato de terror. Cada uno el que le viniera a la cabeza.
Sin embargo, los dos poetas consagrados, pagados de sí mismos y más ocupados en el disfrute hedonista del ocio -ya que para tal menester era para lo que más dotados parecían estar, incluso por encima de la práctica de la poesía-, no se molestaron ni tan siquiera en esbozar un argumento. En cambio, los "aficionados" Mary y Polidori, crearían dos obras que significarían el principio de un mito (bueno, de dos).
Mary Shelley aprovechó las pesadillas de una noche para escribir un libro que, por debajo de la anécdota, afrontaba honduras filosóficas, como la creación y el deseo de ser dios, de alguna manera, que alimenta la vanidad del hombre. Frankenstein o el moderno Prometeo fue llevado en innumerables ocaisones al cine -una vez se patentó el invento, claro está-
Pero detengámonos en el cuarto personaje. Polidori, el amigo de Byron (¿o no tanto?) Polidori creó una obra magnífica que tituló "El Vampiro" y que tiene una calidad que algunos consideran por encima del "Drácula" de Bram Stocker. En esa obra, para algunos críticos, Polidori habla de Byron. A través de la figura del vampiro, nos descubre las sombras del gran autor, su faceta manipuladora, sus aristas más ásperas. Alguien que se alimenta de los demás como una droga.
Curiosamente, Byron también se alimentó de Polidori. Dada la gran calidad del relato, muchos creyeron que la obra, publicada por un editor bajo firma anónima, era del propio Byron. Y éste no se atrevió nunca a desmentirlo. Polidori no pudo ver nunca su obra reconocida. Para cuando se estampó su nombre en una edición de su célebre "El Vampiro", ya había fallecido.
Nuestro club toma el nombre de este autor desconocido al que se debió hacer justicia por su talento. Modestamente (de hecho, tienen permiso para pensar que esta justificación es sólo un cuento inventado en una noche de galerna en alguna lóbrega mansión, si así lo quieren), queremos aquí reunir una serie de trabajos literarios y comentarios que rindan cumplido homenaje a autores de talla, sean más o menos conocidos y, así, valorizar su esfuerzo y su arte.
Junto a estos textos, también es posible que incluyamos algunos otros, de cosecha propia de los miembros del club, sobre literatura, poesía, su significado, su antes, ahora y después y si tiene algún sentido andar perdiendo el tiempo, hoy, escribiendo un blog sobre estas minucias.



